10- Transporte público y movilidad sostenible.

La estrategia de Seguridad Vial 2011-2020 de la DGT establece el derecho de la ciudadanía a moverse bajo unas condiciones de movilidad adecuadas y seguras con el mínimo impacto ambiental posible.
Para ello define cinco ejes fundamentales:
Movilidad ecológica: tendente a reducir la contaminación atmosférica y acústica a través de un consumo cada vez menor de combustible fósil.
Movilidad competitiva: que aspira a garantizar la calidad y la regularidad en los tiempos de desplazamiento de todos los modos de transporte, evitando la congestión y los costes socioeconómicos que se derivan.
Movilidad universal, con las que trata de garantizar la movilidad para todas las persona, con independencia de sus limitaciones económicas o físicas, así como garantizar el reparto equitativo del espacio público entre todos los medios de transporte y sistemas de desplazamiento.
Movilidad saludable: para fomentar los desplazamientos a pie y en bicicleta; y, por supuesto.
Movilidad segura: que progresa en el afán por reducir el número y la gravedad de los accidentes.
Una planificación participativa de la movilidad urbana sostenible y su integración con la ordenación urbanística serviría para paliar el problema cotidiano de soportar trayectos en coche que suponen accidentes, estrés, y una merma importante de nuestra calidad de vida en forma de pérdidas de horas laborales y de ocio.
Un ejercicio interesante sería analizar las alternativas de movilidad que tenemos a nuestro alcance, bien compartiendo vehículos privados, revisando las alternativas de trasporten público que podemos tener, utilizando bicicleta o incluso caminando hasta el trabajo, puesto que muchas veces nos sorprendemos al comprobar que algunos trayectos a pie, o una combinación de trayecto a pie con transporte público, no resultan tan fatigosos como pensábamos, lo que supone, además de un ahorro económico, un hábito saludable.
No hay duda de que las opciones de transporte público son más eficientes, ecológicas, saludables, relajadas, rápidas y, lo más importante, seguras. Considerarlas como alternativa y comprobar el itinerario de cada día en transporte públicos podría suponer un gran descubrimiento.
