09- Técnicas para una conducción más segura: Prevención y Seguridad Vial

La Ley de Prevención de Riesgos Laborales indica que el empresario deberá aplicar medidas que integran el deber general de prevención, evitando los riesgos o frente a los que son inevitables: identificándolos, evaluándolos y combatiéndolos desde su origen, si fuera posible. También queda recogido en esta Ley de Prevención que el empresario deberá garantizar que cada trabajador reciba una formación suficiente y adecuada, en materia preventiva, que deberá estar centrada específicamente en el puesto de trabajo y adaptarse a la evolución de los riesgos. Por lo tanto, la seguridad vial debería estar presente, de alguna manera, en los programas de formación de las empresas, puesto que, a través de una buena información, es posible combatir muchos accidentes.

En los accidentes in itinere, el trabajador puede emplear su vehículo particular o uno propiedad de la empresa y, como es lógico, los recorridos y las circunstancias son absolutamente dispares en cada caso. Por lo que la empresa debe plantearse estrategias generales que informen y formen hábitos seguros de conducción y fomenten el uso de transporte público o colectivo, de esta manera reducirá el número de accidentes y por lo tanto de bajas, que supone costes adicionales; pero por encima de todo, evitará inconvenientes y dolor a sus empleados y familiares.

Involucrar a la gerencia en la tarea de prevenir accidentes in itinere es uno de los primeros pasos para avanzar hacia un Plan de movilidad, que se compone de medidas diseñadas y aplicadas por las empresas para racionalizar los desplazamientos y minimizar la exposición al riesgo de accidente de tráfico.

Para alcanzar los objetivos, muchas empresas han aplicado medidas efectivas para disminuir y racionalizar la movilidad tales como: el establecimiento de comedores que eviten que el trabajador se desplace para comer; la reducción, en la medida de lo posible, de las reuniones que supongan desplazamiento, o establecerlas en hora valle, con menos tráfico y riesgo; uso de nuevas tecnologías para reuniones virtuales; la flexibilidad en la hora de llegada, para evitar excesos de velocidad; el fomento del transporte colectivo y el público; investigar los accidentes para mejorar la prevención; recomendar itinerarios seguros y, por supuesto, de acciones informativas y formativas.

Sin embargo, cualquier esfuerzo por parte de la empresa será baldío si el propio conductor no se conciencia y realiza una conducción que extreme las precauciones.

En general, se considera accidente de tráfico todo hecho casual o eventual, no intencionado, que produzca daño en las personas o las cosas como consecuencia de la circulación en vías urbanas o interurbanas y con un origen causal mecánico, ambiental, físico o humano. Se presume responsable de un accidente al que carecía de prioridad de paso o cometió una infracción, imprudencia o falta relacionada con la causa del mismo, aunque en ocasiones hay otras causas previas que producen dicho accidente, como pudiera ser un desvanecimiento del conductor.

Para minimizar los accidentes de tráfico y sus consecuencias es preciso incidir sobre sus causas y, por lo tanto, cuidar nuestro estado psicofísico, mantener en buenas condiciones nuestros vehículos y atender constantemente lo que sucede a nuestro alrededor para adaptarnos a las condiciones ambientales, de tráfico y de la via y anticiparse a las situaciones que pueden ser peligrosas porque, tarde o temprano, todos nos encontramos con situaciones de riesgo para las que es preciso estar preparado para gestionar a través de la atención y la pericia en las maniobras pasivas y activas que realicemos. Identificar y eliminar nuestros malos hábitos al volante serán un elemento clave para avanzar hacia una conducción más segura, así como tener presente que un accidente es un hecho fortuito e inesperado que nos puede sorprender en cualquier momento.

La estrategia de seguridad vial de la DGT, es un documento de interés, porque integra y alinea todas las actuaciones de la Administración General de Estado que tienen impacto en la mejora de la seguridad vial y sirve de instrumento para la promoción y difusión de la seguridad vial y la coordinación de los distintos agentes públicos y privados; partiendo de los avances ya logrados en la mejora del comportamiento de los usuarios, el desarrollo de las infraestructuras y la renovación del parque de vehículos. Una referencia que también puede ayudarnos a implementar planes de movilidad más avanzados.

Comparte esta información