08- Alteraciones psicofísicas transitorias

Las denominadas alteraciones psicofísicas transitorias alteran la aptitud del conductor sin que este sea plenamente consciente de ello. Entre los causantes de estas alteraciones tenemos: el alcohol, las sustancias estupefacientes, algunos medicamentos, la fatiga, el estrés y el sueño. Estos factores modifican muy negativamente las capacidades para la conducción.

La fatiga está detrás del 57% de los accidentes de tráfico y es la principal causa del 10% de los accidentes mortales; el cansancio merma nuestras capacidades sensoriales y motoras, por lo que incrementa notablemente el riesgo de un accidente, especialmente si surge una circunstancia inesperada, frente a la que reaccionaremos más tarde y con mucha menos destreza.

El riesgo de quedarse dormido al volante es alto cuando no se ha descansado lo suficiente, por eso hay que interrumpir el viaje cuando aparecen los primeros síntomas de sueño, puesto que tratar de resistirse al sueño no es una opción aconsejable.

Son muchos los accidentes mortales por quedarse dormido al volante, puesto que suelen conducir a salidas de vía a altas velocidades. La DGT estima que la somnolencia es un factor implicado, directa o indirectamente, en entre el 15 y el 30% de los accidentes de tráfico en España.

Las alteraciones más importantes producidas por la somnolencia son: el incremento del tiempo de reacción, una menor capacidad de concentración, un proceso deficiente de toma de decisiones que supone cometer más errores y alteraciones sensoriales y motoras que nos hacen más lentos e imprecisos en la conducción. Las horas más peligrosas para conducir se dan entre las 3:00 h y las 5:00 h y las 14:00 y las 16:00h, es importante realizar una parada de 20 a 30 minutos cada dos horas de viaje o cada 200 km y ventilar el habitáculo periódicamente para mantener una temperatura adecuada y respirable.

En 2015, más de 105.000 conductores, dieron positivo en los controles de alcohol y drogas en vías interurbanas, a estas cifras hay que sumar la de los controles que realizan las distintas policías locales y autonómicas. La memoria anual del Instituto Nacional de Toxicología, refleja que el 39,09%, 240 de los 614 conductores fallecidos y analizados por dicho organismo tenían presencia en sangre de alcohol, drogas o psicofármacos.

Las drogas en general y el alcohol en particular, alteran de diversas maneras nuestra percepción de la realidad, al modificar nuestra normalidad sensorial y propiciar comportamientos, conductas y reacciones impropias de la persona en condiciones normales y radicalmente opuestas a lo que se entiende por una conducción segura para uno mismo y para los demás.

Por ello La Ley de Seguridad, vía administrativa, fija las tasas máximas de alcohol permitidas para los conductores, así como la prohibición de conducir con presencia de drogas en el organismo. En el ámbito penal, el capítulo IV del Código Penal tipifica los delitos contra la seguridad del tráfico y establece penas para conducir con exceso de alcohol o bajo la influencia de drogas.

El límite legal de alcohol en sangre está en los 0,5 gr./l en sangre o 0,25 mg./l en aire espirado; los límites para conductores profesionales y conductores noveles son más restrictivos: 0,3 gr./l en sangre o 0,15 mg./l en aire espirado. La presencias de drogas y las tasas superiores a 0,6 gr./l en sangre o 1,2 mg./l en aire espirado están tipificadas como delito, así como negarse a someterse a las pruebas en un control de alcohol o drogas.

Con respecto a los medicamentos, en el caso de tener que ponernos en tratamiento o tomar un medicamento, además de conocer los efectos previstos es importante informarse sobre los efectos secundarios o si hemos mezclado unos medicamentos con otros en un mismo tratamiento. Los principales efectos secundarios que pueden afectar negativamente a la capacidad para conducir son: somnolencia, disminución de la alerta, alteraciones oculares, alteraciones auditivas, vértigos y temblores. Las principales familias de medicamentos que pueden afectar más a nuestra capacidad de conducción son: ansiolíticos, antidepresivos y tranquilizantes, también los medicamentos para tratar resfriados o alergias pueden disminuir nuestros reflejos. En este sentido, la consulta del prospecto es obligada.

Comparte esta información